He ido a otro de mis perfiles para continuar la ruta abierta en este blog.
Sigo en: http://los-pasos-del-tiempo.blogspot.com/
Mi nuevo blog se denomina: Letras enhebradas al filo de lo temporal.
Ya no denomino apunte a mis escritos. He pasado a darle la etiqueta de letras.
Tiempo atrás era la de reflejos.
Ellas marcan mi hoja de ruta.
martes 4 de agosto de 2009
viernes 17 de julio de 2009
APUNTE 70
El amante deseado no es dado.
Lo recreas por tu mano alargándola en el alma y disipando su añoranza.
Él abrió las venas para sangrarlas.
Hubiera sido posible y cuando lo fue no estuviste.
Desencuentros antedichos y predichos.
La vida es así de triste.
Un sueño es lo que tuviste, dulce niña, en ese encuentro.
Le sentiste.
Por él bebiste los vientos.
Alimentó tu aliento.
Le creíste.
Ahora piensas carcomida que fue un juego que alimentó su ego.
Te resistes.
No concedes al tiempo de ese romance equívocos ni engaños.
La trastienda te presenta otro plano.
Saliste de la maraña que enredaba tu alma.
Ahora piensas y te descubres en la dicha de la calma.
¿Fue el último trago o has de esperar otra espada?
El amor tiene estas cosas.
Es el vaso que no sacia la sed que siempre arremete en tu ser.
Hubieras sentido y vivido.
Miras al hueco de lo que dejaste en el camino.
Nada es previsible.
Seguiste lo indecible.
Sin embargo seguiste y estás para decirte.
Moradas del alma quedaron cerradas.
A cal y canto las has tabicado.
¿Será errado, o al contrario, es lo adecuado?
Hermanos de sangre allí han quedado.
Hermanos y hermanas por ellas pasaron.
De este crimen vital te has deshojado.
Cerrarías la puerta de un portazo, dejando la llave del otro lado.
¿Lo harías?
Muchas veces lo has pensado, pero el aleteo sutil de la mariposa que te acompaña lo ha parado.
Un gran sunami se ha avecinado y ha habido diques que lo han parado.
Cuando la soga parece ahogarte surge el impulso para salvarte.
¿De qué te evades?
Unas veces paras y miras el vacío que te acompaña, viendo un mundo descolorido y sin sentido.
Otras, oyes el viento y el aire que te acaricia y hace sentir que aún hay alguien al otro lado del mundo esperando tu latido.
En ese caso, dejas que la caricia amanse tu gatuna sensibilidad dejándote tocar y amansar.
La fiera se dulcifica y asienta en la yoidad sin la doliente necesidad.
Buscaste en ellos aquello que sólo en ti puedes hallar.
Esa es tu paz.
Dejar de buscar.
Ful de ases
Lo recreas por tu mano alargándola en el alma y disipando su añoranza.
Él abrió las venas para sangrarlas.
Hubiera sido posible y cuando lo fue no estuviste.
Desencuentros antedichos y predichos.
La vida es así de triste.
Un sueño es lo que tuviste, dulce niña, en ese encuentro.
Le sentiste.
Por él bebiste los vientos.
Alimentó tu aliento.
Le creíste.
Ahora piensas carcomida que fue un juego que alimentó su ego.
Te resistes.
No concedes al tiempo de ese romance equívocos ni engaños.
La trastienda te presenta otro plano.
Saliste de la maraña que enredaba tu alma.
Ahora piensas y te descubres en la dicha de la calma.
¿Fue el último trago o has de esperar otra espada?
El amor tiene estas cosas.
Es el vaso que no sacia la sed que siempre arremete en tu ser.
Hubieras sentido y vivido.
Miras al hueco de lo que dejaste en el camino.
Nada es previsible.
Seguiste lo indecible.
Sin embargo seguiste y estás para decirte.
Moradas del alma quedaron cerradas.
A cal y canto las has tabicado.
¿Será errado, o al contrario, es lo adecuado?
Hermanos de sangre allí han quedado.
Hermanos y hermanas por ellas pasaron.
De este crimen vital te has deshojado.
Cerrarías la puerta de un portazo, dejando la llave del otro lado.
¿Lo harías?
Muchas veces lo has pensado, pero el aleteo sutil de la mariposa que te acompaña lo ha parado.
Un gran sunami se ha avecinado y ha habido diques que lo han parado.
Cuando la soga parece ahogarte surge el impulso para salvarte.
¿De qué te evades?
Unas veces paras y miras el vacío que te acompaña, viendo un mundo descolorido y sin sentido.
Otras, oyes el viento y el aire que te acaricia y hace sentir que aún hay alguien al otro lado del mundo esperando tu latido.
En ese caso, dejas que la caricia amanse tu gatuna sensibilidad dejándote tocar y amansar.
La fiera se dulcifica y asienta en la yoidad sin la doliente necesidad.
Buscaste en ellos aquello que sólo en ti puedes hallar.
Esa es tu paz.
Dejar de buscar.
Ful de ases
jueves 16 de julio de 2009
APUNTE 69
Abro un hueco en tus entrañas para que el hado venga a devorarme con ellas.
Enrosco la cuerda en mi cuello mientras tu brazo en el serpentea abriendo paso al silencio.
Miro al vacío que se abre paso a mis pies mientras pienso que camino pisando sobre suelo sólido.
Respiro hediondos gases que aunque envenenan mi sangre dan paso al futuro que se tiende ante mí.
Construyo y ensarto las letras maltrechas.
Respondo al sino que marca mi destino ausente.
Enhebro la urdimbre huera de mis pesares.
No tengo salidas de escape.
Los pistones por presión de aire me retienen y contienen.
No pretendo otra cosa que narrarme en el arco del tiempo del que mañana será tarde para argumentarme.
Espesura y maraña enredada en lianas construidas en la rueca imaginaria.
Nada es algo.
Puro hartazgo de ventura dispuesta al auto engaño.
Han hecho de mi planos en los que se arrugan y pliegan mis esperanzas vanas, replegadas por orillos de membranas enlodadas y oxidadas.
¡Vendrás mañana!
¡Sé que me aguardas!
Lo supe en la cuna y de ella arrastro la desesperanza vana.
Un sueño terrible anida en mi alma.
Abriría las venas para sanarla, si en ello alcanzara el silencio que temo tras la muerte no se alcanza.
Pienso en ese otro espacio del ser al que tiendo y la silla quebrada se astilla mientras espero pasar el mal trago espectado.
Escribo para recoger lo que temerosa veo tras él.
Dead
Enrosco la cuerda en mi cuello mientras tu brazo en el serpentea abriendo paso al silencio.
Miro al vacío que se abre paso a mis pies mientras pienso que camino pisando sobre suelo sólido.
Respiro hediondos gases que aunque envenenan mi sangre dan paso al futuro que se tiende ante mí.
Construyo y ensarto las letras maltrechas.
Respondo al sino que marca mi destino ausente.
Enhebro la urdimbre huera de mis pesares.
No tengo salidas de escape.
Los pistones por presión de aire me retienen y contienen.
No pretendo otra cosa que narrarme en el arco del tiempo del que mañana será tarde para argumentarme.
Espesura y maraña enredada en lianas construidas en la rueca imaginaria.
Nada es algo.
Puro hartazgo de ventura dispuesta al auto engaño.
Han hecho de mi planos en los que se arrugan y pliegan mis esperanzas vanas, replegadas por orillos de membranas enlodadas y oxidadas.
¡Vendrás mañana!
¡Sé que me aguardas!
Lo supe en la cuna y de ella arrastro la desesperanza vana.
Un sueño terrible anida en mi alma.
Abriría las venas para sanarla, si en ello alcanzara el silencio que temo tras la muerte no se alcanza.
Pienso en ese otro espacio del ser al que tiendo y la silla quebrada se astilla mientras espero pasar el mal trago espectado.
Escribo para recoger lo que temerosa veo tras él.
Dead
miércoles 15 de julio de 2009
APUNTE 68
Hay paisajes que nos acercan al olvido.
Son silencios recorridos a tientas.
Por ellos transito de vez en cuando.
En el regreso descubro aquello que perenne queda indemne.
Horas que atraviesan el tiempo sin serlo.
El cuerpo manifiesta su presencia y ausencia.
No siempre somos lo que fuimos.
De ello nos dolemos y resentimos.
A veces la cuerda se deshoja, dejando caer la carga en el vacío.
Volvemos a sentir los pies pisando tierra.
¿Hasta cuando el infortunio de la espera?
¿Hasta cuando?
Son silencios recorridos a tientas.
Por ellos transito de vez en cuando.
En el regreso descubro aquello que perenne queda indemne.
Horas que atraviesan el tiempo sin serlo.
El cuerpo manifiesta su presencia y ausencia.
No siempre somos lo que fuimos.
De ello nos dolemos y resentimos.
A veces la cuerda se deshoja, dejando caer la carga en el vacío.
Volvemos a sentir los pies pisando tierra.
¿Hasta cuando el infortunio de la espera?
¿Hasta cuando?
APUNTE 67
Abro una puerta a mi esperanza.
Cierro y calzo la calma.
Recojo un rastro desperdigado en mañana.
Miro de reojo al oscuro sino y despisto.
Me enzarzo en letras que persigno.
Palabras huecas que hacen ecos de mi sino.
¿Será posible pernoctar en este instante que vivo?
Insegura miro el fallo y me persigno.
No con gestos ni palabras.
No consiento.
Lo hago desde lo más recóndito de mí.
Auspicio nuevas alas a mi espalda.
¿Será de la oscura sombra que se ensartan?
No hay destino.
Cierro y calzo la calma.
Recojo un rastro desperdigado en mañana.
Miro de reojo al oscuro sino y despisto.
Me enzarzo en letras que persigno.
Palabras huecas que hacen ecos de mi sino.
¿Será posible pernoctar en este instante que vivo?
Insegura miro el fallo y me persigno.
No con gestos ni palabras.
No consiento.
Lo hago desde lo más recóndito de mí.
Auspicio nuevas alas a mi espalda.
¿Será de la oscura sombra que se ensartan?
No hay destino.
martes 30 de junio de 2009
sábado 13 de junio de 2009
APUNTE 65
Escribía como si en ello le fuera la vida.
Es que le iba.
Esa fue la razón que la tuvo tiempo ante el ordenador.
Dejó de lado papeles y lápices.
Tiempo atrás, instrumentos para sus vuelos de paloma.
Al principio, imprimía para leer y leerse.
No recuerda cual fue el momento en que sus dedos ágiles tomaron el tiento, desgastando las letras más concurridas.
La e, una de ellas.
La a, por supuesto.
La ese, la o y la ele.
No sólo esas.
Ene y eme, se jalean en confusos velos de invisibilidad, llevándola a confusiones por no saberlas tantear.
Otras letras, entrevistas.
Sin embargo, necesita iluminarse el camino para no perderse.
Aunque los dedos saben sin verse.
Es que le iba.
Esa fue la razón que la tuvo tiempo ante el ordenador.
Dejó de lado papeles y lápices.
Tiempo atrás, instrumentos para sus vuelos de paloma.
Al principio, imprimía para leer y leerse.
No recuerda cual fue el momento en que sus dedos ágiles tomaron el tiento, desgastando las letras más concurridas.
La e, una de ellas.
La a, por supuesto.
La ese, la o y la ele.
No sólo esas.
Ene y eme, se jalean en confusos velos de invisibilidad, llevándola a confusiones por no saberlas tantear.
Otras letras, entrevistas.
Sin embargo, necesita iluminarse el camino para no perderse.
Aunque los dedos saben sin verse.
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